
Seguramente una película tan evocadora como es Le Fabuleaux destin d'Amelie Poulain no hubiera conseguido ese espíritu francés de no ser en parte por las composiciones que el compositor francés Yann Tiersenn dedicó a este filme. La obra del compositor le da sin duda la puntilla para acabar de ambientar e impregnar al espectador de ese contexto parisino del que se jacta la película.
Son temas cantados y tonales, nada de cosas raras, pero que desde luego saben cautivar tanto a aquel que este dispuesto a escucharlo como al que no. Una música que tiene un cariz diferente, un atractivo especial que se hace patente nota a nota; unas veces a través de melodías casi de vals y otras a través de el cálido arpegiado de un piano. En la composición de sus temas se refleja contundentemente la formación en piano y violín que el compositor recibió desde su infancia, aunque si por algo se caracteriza este compositor es por ser un multi-instrumentista virtuoso ya que destaca también en el manejo del acordeón, el banjo, el violonchelo o el “toy-piano”, así como la guitarra eléctrica ya fuera de su música para el cine.
Es cierto que fue el cine quien le dio alas al compositor y que fue a través de la fama mediática que tuvo la película como pudimos descubrir a este gran músico. Autor también de la B.S.O de Good bye, Lenin!, su música siempre añade un toque artísticamente nostálgico que hace ganar mucho a la película hasta tal punto que su talento a la hora de acompañar musicalmente unos planos ha sido masivamente reconocido. No obstante basta con echar la vista atrás en los archivos para darse cuenta que no solo gana acompañado de imagen, que su música es evocadora ya de por sí y que su estilo a la hora de componer hacen de él un compositor único. Una música diferente obra a obra que sin embargo le sigue siendo fiel a un patrón, o más bien “sentimiento”, que desde su primera obra Le Vals des Monsters se ha podido entrever. Un “sentimiento” que sin duda queda mejor descrito en su música. Disfrútenlo.



